
Desde este sábado 26 de junio la mascarilla ya no es obligatoria en exteriores, pero eso no quiere decir que no tengamos que seguir llevándola con nosotros. El Consejo General de Enfermería recuerda que siempre hay que llevar una en el bolso, la mochila o el coche, para evitar encontrarnos en situaciones en las que debamos utilizarla y se nos haya olvidado. «Cuando estemos en exteriores y se pueda garantizar la distancia mínima de un metro y medio entre personas no convivientes, podremos prescindir de ella. Pero si de repente entramos en una calle muy concurrida, estamos en una cola o corrillo o nos encontramos con un amigo y nos detenemos a saludarle o a charlar con él, entonces, deberemos utilizarla», advierte Guadalupe Fontán, enfermera del Consejo. Tampoco podemos descuidar la higiene de manos a la hora de ponernos y quitarnos la mascarilla ni dejarla en cualquier sitio cuando no la llevemos colocada. «Hay que mantener la zona interior de la mascarilla siempre limpia porque es la que está en contacto con nuestra boca y nuestras mucosas», recuerda Fontán. Para ello, se recomienda lavar con agua y jabón o echarse gel hidroalcohólico en las manos antes de retirarla y hacerlo sujetándola siempre por las gomas para evitar tocar el interior. Para guardarla, se aconseja doblarla hacia adentro y utilizar accesorios como bolsas de tela o sobres de papel mejor que contenedores que no sean transpirables, como las cajas o bolsas de plástico. «Tampoco debemos llevarla colgando del codo que es algo que desgraciadamente vemos habitualmente. El codo es una zona que enseguida apoyamos en distintas superficies, una mesa, una silla… y lo hacemos casi sin darnos cuenta, por tanto, es una zona muy expuesta que puede estar contaminada. No debemos perder de vista que la mascarilla que cuelga del codo luego estará en contacto con nuestra nariz y boca y eso es algo que tenemos que evitar», advierte Fontán. Es factible que se mantenga su uso Aunque los datos de incidencia actuales y el alcance de la campaña de vacunación, con más de 38 millones de dosis administradas y 15 millones de personas con la pauta completa en España, permiten ir relajando alguna medidas, no se puede descuidar el uso correcto de las mascarillas. «Podría haber un nuevo repunte en el número de contagios. No debemos olvidar que circulan nuevas variantes cuya velocidad de propagación es muy rápida y de no mantener estas medidas en pocas semanas podríamos estar hablando nuevamente de una afectación importante en cuanto a contagios y hospitalizaciones», señala la enfermera. Una de las preguntas que más se plantean sobre las mascarillas es si han llegado para quedarse. En este sentido, el presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya considera que «esta experiencia, sin duda, va a hacer que a partir de ahora tengamos más presente la necesidad de protegernos más, sobre todo, en determinadas situaciones como pueden ser el hecho de acudir a un centro hospitalario o viajar en transporte público, especialmente en hora punta». Pérez Raya recuerda que tenemos el precedente de los países asiáticos donde la gripe aviar hizo que adoptaran la mascarilla como un elemento de protección habitual. «La mascarilla nos protege, como hemos visto, no sólo del coronavirus sino también frente a otros virus como el de la gripe o los alérgenos. Por eso, es factible que cuando esto pase se mantenga su uso en escenarios y situaciones en los que antes no nos lo hubiéramos siquiera planteado», concluye.
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